viernes, 1 de febrero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
2989 R
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Hace
mucho tiempo, cuando todavía existían las horas viví en el futuro. Era un lugar
metálico y anguloso, todo grises. Oscuro después del sol. Dentro de la cápsula,
detrás de mi puerta encendía la pantalla para mirar fuera: Algún congénere
colgaba la ropa en el tubo interior, avances en el descubrimiento de la vacuna
del sueño, las prestaciones del nuevo BM WWW, nuevos ruidos y olores cercanos a
la tonalidad verde. La pantalla mostraba sin pausa los avances del mundo. Yo imaginaba
mi nombre y pensaba en que ya no nos moríamos con la facilidad de antes. Me
quedaban recuerdos. Muy pocos. Supongo que valía la pena, en el futuro vivíamos
más. Más años, más gente. Y vivíamos
mejor. Gracias a la tecnología y al milagro de la medicina. Prohibieron recrear
la psicodelia pero a pesar de la ilegalidad la química todavía nos brindaba
oportunidad de ser felices. Algún rato.
Para sobrevivir
siempre hay que morir un poco. Dejar cosas atrás. Teníamos que olvidar y nos
quitaron el nombre para facilitar el borrado. Aun así a mí todavía me quedaban algunos
recuerdos del pasado. Entonces. Ya no. Con las cosas y los peligros bajo control
vivíamos más seguros. Las puertas dentro de los inacabables pasillos nos protegían
de casi todo. De lo desconocido. Del dolor.
Todo
estaba ordenado en pasillos. Largos hasta el infinito, para poder guardarlo
todo. A todos. Con puertas a ambos lados que daban a las cápsulas. Cerradas.
Estaban numeradas y con una letra al final
de cada número. Los pasos de la gente que caminaba por los pasillos retumbaban
en las paredes hasta que se fundían con el zumbido eléctrico.
El
zumbido eléctrico se engancha a la piel con facilidad. Y da mucho miedo.
Yo solo
me sentía a salvo al abrir un libro.
A veces
llamaban a la puerta.
Miss
Plumtree
martes, 15 de enero de 2013
El punto flaco de Lord Tywin
Tywin
Lannister (una de las encarnaciones del poder) ofrece a Tyron (su hijo) el
perdón siempre que éste se confiese culpable. Dejaré al margen la relación
paterno-filial que se traen entre manos porque ella sola merece un estudio
clínico a parte y aunque yo también tenga debilidad por los tullidos y las
cosas rotas, haré lo que Lord Twin, no permitir que lo personal interfiera en mis
negocios.
Lo que
me interesa destacar es como esta permuta (indulgencia a cambio de confesión) demuestra
que el poder nunca estuvo interesado ni en la verdad, ni en la justicia. Los
soberanos lo único que quieren son súbditos que se postren de rodillas.
Esta es
una petición que lo rebeldes toleramos muy mal, por supuesto. Pero tal y como están las cosas (tanto en el
antiguo Poniente como en esta vieja Europa)
igual es mejor llevar la revolución a canchas más sutiles.
Propongo
sacar partido de una de las premisas que inspiran a Lord Petyr (otra mano meciendo
la cuna). Según él “todo el mundo quiere algo y cuando uno sabe qué quiere un hombre sabe quién
es y cómo manejarlo”
Conocemos
su punto flaco: que vengan a suplicarnos pleitesía.
Miss Plumtree
viernes, 21 de diciembre de 2012
¿De dónde vienen los personajes de Hopper?
Margaret
vivía en una ciudad bulliciosa y llevaba mucho tiempo soñando con un porche desde
el que observar el silencio del horizonte. Se veía a sí misma en un cobertizo
muy limpio sin otro adorno que una silla para sentarse. La línea del fin del
mundo en frente, tan inalcanzable y nítida.
De momento saciaba su deseo de
infinito en los museos. Fue en
uno de esos museos donde se topó con Hopper. Gracias a una recopilación
especial de obras que había cruzado la línea de un ancho mar para exponerse en
su ciudad. Las pinturas venían de otro
continente y los personajes que las habitaban de lugares mucho más lejanos.
Le llamó
la atención el vacío en el que se desarrollaba la obra del autor. Y pasó horas
observando los cuadros. Cuando entendió que Hopper pinta dentro del silencio se
coló dentro de un cuadro. Para experimentar la calidez de los lugares que no
tienen palabras.
Los
personajes de Hopper están fuera de lugar. Alguien se equivocó en el reparto de
sus cuerpos y acabaron depositados en un lugar incorrecto. Ellos saben que no
están donde deberían, por mucho que sus congéneres intenten convencerles de lo
contrario. Por eso, cuando tienen oportunidad se cuelan en los cuadros de
Hopper buscando refugio.
Miss Plumtree
lunes, 10 de diciembre de 2012
Juicio a una Zorra de Miguel del Arco
“Helena de Esparta,
Helena de Troya, Helena la Argiva, Helena la Aquea, (…) la desvergonzada, la
seductora, (…) la ruina de Ilion” La perdición de Teseo, la amante de
Paris, la infiel, la perjura, la promiscua. Helena.
¿Quién es Helena sin su marido, sin su
amante, sin su padre,… sin su vergüenza? ¿Qué nos
define? Medea ha tenido numerosas
ocasiones de explicarse por sí misma (Ovidio, Eurípides, Shakespeare…). Pero
Helena, la mujer trofeo, poseedora de ese amargo y codiciado don que es la
belleza nunca tuvo foro para exponer sus razones. Miguel del Arco, que se atreve con lo más consagrado (desde Pirandello
a Nuria Espert), ha enmendado el error y ha subido al púlpito a Carmen Machi
para que encarne a Helena y nos cuente en primera persona la versión de su
historia.
Carmen
Machi entra en escena y necesita solo un minuto para arrancarte la voluntad, arrastrarte
hacia su ira y ponerte de su parte. En este estado el espectador recorrerá la
vida de la mujer mas bella del mundo desde la primera violación siendo niña
hasta hoy, el día de este juicio en que asqueada de su leyenda Helena reclama
el olvido. Entre copa y copa de vino se explaya en los detalles de su
infortunio y mirando hacia los cielos recrimina a Zeus Todopoderoso el trato que le reservó como
padre y como Tirano.
Dice
del Arco que concibió la obra para La Machi y acertó porque la actriz despliega
su abanico de recursos y se trae a lo tragicómico el drama de la Aquea pasando
del odio al ingenio sin mediar transición. No le voy a restar valor al trabajo
de Carmen, que está soberbia, pero si resaltaré
que se apoya en un texto brillante que demuestra el arte de del Arco en la difícil
empresa de transgredir mitos.
Un
texto exquisito. Lo suficientemente inteligente para rebajar a los inmortales a
la categoría de humano. Escenografía escueta, diseñada para que se diluya en la
sobriedad que necesita un clásico. Y la interpretación a la altura de una hija del
Olimpo. Una pieza de una contundencia perfecta.
Vayan
y juzguen señores si es cierto que Helena es vacua y zorra.
Miss Plumtree
martes, 4 de diciembre de 2012
Las alas negras de Edgar Allan Poe. El Cuervo.
Los
golpes del destino se sucedieron para trazar el camino de Poe. Hijo de
actores tuberculosos malvivió hasta quedar huérfano, momento en que su fortuna
da un vuelco al ser acogido por una pareja adinerada. Le educan, lee, elabora
sus primeros textos pero en un intento de afirmarse y escapar de las normas el
poeta abandona los estudios y mas tarde el lecho familiar emprendiendo el vuelo
hacia su propia ruina.
La epopeya de este autor ha inspirado todo tipo de trabajos (Desaparecer), y es que
Poe es de los escritores que alimenta la leyenda romántica del artista
atormentado. Su experiencia vital y el alcohol sumados a una inteligencia
creadora y rebelde le llevaron a adentrarse en las obsesiones más oscuras. Pero
a pesar del delirio también disfrutó del don literario.
La poesía
fue su gran pasión aunque frecuentó la narrativa breve para procurarse
sustento. Después de conseguir reconocimiento con el cuento, género en el que
ya volcó las fascinaciones góticas que conforman su universo (El gato negro, Berenice..)
vuelve a su registro natural. En 1845 publica El Cuervo.
El poema surge en otra de las zozobras del autor, en que recupera un
sentimiento que le persigue para escribir las angustias de un hombre que ha
perdido a su amada, Leonore.
La noche del protagonista se ve interrumpida por ciertos ruidos (Nothing more) que han de acabar en la visita de un cuervo negro y misterioso que perturba su frágil equilibrio emocional. El hombre se dirigirá al cuervo para reprocharle esta aparición amenazadora a lo que el animal contestará. Consternado seguirá declamando sus angustias y el cuervo irá respondiendo al final de cada verso con la lapidaria sentencia: Nevermore.
El poema fascinó al público y devino popular enseguida
cumpliendo con las expectativas de Poe que lo escribió a tal efecto y lo relató
el mismo en los principales teatros. Otros intérpretes le han sucedido (V.Price, J.E.Jones) y
periódicamente aparecen adaptaciones (con Billy
Drago, Nevermore, Leonore) y tributos (Los Simpson) inspirados
en El Cuervo.
A los dos
años de la publicación del Cuervo muere su mujer y Poe emprende el último
vuelo a la oscuridad.
Miss
Plumtree
sábado, 17 de noviembre de 2012
Superman también se hace Autónomo
La crisis del periodismo no puede
disociarse de la crisis de su modelo de empresa. Es la misma que sufren las
industrias audiovisual y musical. La red ha convertido todos los contenidos intangibles en productos
de consumo gratuito provocando una falta de ingresos que pone en jaque al
negocio. Nadie, ni manager, ni gurú ha dado con la fórmula que resuelva el
enigma: ¿quién va a financiar estos formatos? A tenor de los artículos
publicados, parece que el mayor culpable es el periodista y la angustia que
alimenta los titulares es la pervivencia su profesión. Pero internet ni
aniquilará el cine (léase la demanda en la descargas de la red), ni el
periodismo, si no a su actual industria.
El ciudadano no renunciará a
saber que pasa en el mundo en el que vive. Como no lo hace ahora, insatisfecho
con las informaciones que recibe. Las inquietudes de los usuarios (circulando
por las redes en gran cantidad) no parecen coincidir con los enfoques que lanza
a la opinión pública la prensa tradicional. La gente quiere, requiere estar
informada. Sucede que el periodismo establecido se ha dedicado a dar voz a la
política, la economía y el arte también establecidos. Y como señala Joe Sacco “Cuanto más interesado estás en las
relaciones con el poder menos te interesa sacar a la luz los problemas que
oculta ese poder”.
La prensa deportiva también agoniza.
Vendida a los grandes clubes se deja
fuera de foco lo que los futboleros consideran lo más fecundo de este deporte. Iniciativas
como Panenka.org cubren ese hueco informativo: Manifiesto Panenka. Dado que las
instituciones tienen su canal de información en las prensas tradicionales, el
periodismo ciudadano da cobertura a las inquietudes de la población: Aquí
Tetuán. El público demanda información que analice con rigor los hechos que
están pautando los tiempos: Inside
Job recauda 80.000 € con 12 copias y quiere estar al día de las
manifestaciones artísticas que excitan su interés: Poesía, Literatura, Música, …
Se destapan las inquietudes y van
surgiendo los nuevos formatos. En un extremo de la cuerda se encuentran las
curiosidades globales, en el otro lo más local y especializado. Del análisis
geoestratégico al porque de una nueva Gioconda. Son tantos los temas y por tanto tan diferente
el scoop que el periodismo requiere más que nunca del experto que ayude al
usuario a desplazarse de un cabo a otro sin perderse detrás del slogan o el
twit.
La crisis, la tecnología y las
redes no están poniendo en riesgo la profesión del periodista ni cuestionan la
necesidad misma del informador. La hegemonía neoliberal barre todos los trabajos
por igual, y en cuanto a internet, ofrece herramientas y posibilidades. El
periodista de hoy ya no necesita un aparato de edición y distribución que
difunda sus artículos. Gracias a las webs, los blogs, la autoedición de libros,
facebook, twitter, google,…, ha devenido autónomo.
Esta autonomía, el crisol de información que el público demanda y el interés de la prensa tradicional por
mantener líneas editoriales alineadas con el mainstream parecen llevar el periodismo hacia el periodista de marca: Superman
deja el Daily Planet. Un freelance fiel a la noticia y prestigiado por el
estilo y el rigor que imprima en sus trabajos: Iñaki Gabilondo entrevista a
Jordi Évole
Pero no me parece ontológico
centrar todo el debate en las tecnologías. Cuando “el medio” deje de ser
noticia volverá al primer plano la cuestión de los contenidos. Tomemos el
ejemplo de Wikileaks. Más allá de sí mismo y del comprensible estruendo que
provocó su aparición está la información que ofrece: ¿cómo, cuando, en qué orden
se difunde?
Fragmento de un reportaje de Joe Sacco
Miss Plumtree
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